Presentación

Quiero compartir mis reflexiones e ideas sobre el futuro de la sociedad


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martes, 5 de julio de 2016

Las fuerzas humanas


La humanidad, o comunidad humana debe entenderse como el entrelazado de cuatro dimensiones, raciocinio, sentimiento, individualidad y conciencia social. 
Ese entrelazado se consigue con la amalgama de la empatía. 
Sin el balance de cada fuerza, y la facultad empática, no tenemos futuro como especie

lunes, 19 de octubre de 2015

De la soberanía del pueblo, a la soberanía del ciudadano

Según Rifkin, la matriz tecnología/comunicación, está provocando que el poder jerárquico y piramidal del viejo capitalismo, trascienda en una red matricial de pro-sumidores colaborativos. El sistema socio-económico del viejo capitalismo ha sido hackeado y sucumbe por su propio éxito.
La sociedad actual cuenta con tecnología para emprender el cambio hacia una sistema colaborativo que permita, desde erradicar el hambre en el mundo, hasta establecer una red de intercambio energético, y por supuesto, dirigir la sociedad hacia una evolución de política colaborativa. Este cambio se producirá inevitablemente, a pesar de la oposición las actuales oligarquía, lobbies o partidos de la vieja política. Y ocurrirá, porque ningún muro de contención ha podido parar tsunamis de la historia sostenidos por una amplia base social y tecnológica.
Es irreal que los partidos viejos, y mucho menos los nuevos,  persistan en la idea de representar, proponer medidas basadas en sus ideologías, y no contrastadas con la ciudadanía, A mí no me representan, si no me preguntan por cada uno de sus grandes proyectos directamente.
Incluso los nuevos partidos (ayer se tomaron un café en mi televisión Iglesias y Rivera), creen que pueden representarme y solicitan mi confianza…. No señores, ya no confiamos en nadie. No estamos para  avalar paquetes completos, si no incluyen como primera medida someterlos a la ciudadanía y una vigilancia activa.

La vieja política hablaba de la soberanía del pueblo, de la masa. Hoy la soberanía es cada ciudadano, colaborando para tirar adelante.

miércoles, 22 de abril de 2015

El proceso democrático en el Estado colaborativo

El proceso democrático, es la única vía para asegurar de la gobernanza y el mantenimiento de un Estado colaborativo. Es el individuo, de forma autónoma y soberana quien se constituye como ciudadano de una comunidad para  aceptar las reglas de juego. Sólo el ideal democrático se demuestra válido para  conjugar el bien individual y común.  Asegurar el proceso democrático e incrementar su nivel de calidad es el primer servicio del Estado colaborativo.
Para validar un proceso de votación debe darse una Participación efectiva de la ciudadanía, que exista Igualdad de los votos en la etapa decisoria, Autonomía para la toma de decisión,  Control de la Agenda política final e Inclusión de todas las opciones y de los ciudadanos del Estado.  El peligro de las actuales democracias participativas, es el inmovilismo de los partidos para incrementar la democracia del sistema, e implica un desbalanceo de fuerzas representativas, (la actual oligarquía partitocrática). Además, la falta de control de agenda,  y la imbricación de los intereses corporativos en lo público provocan una ruptura del “contrato social” entre instituciones del Estado y los ciudadanos. La representatividad del Estado está cuestionada, y el impulso colaborativo de la sociedad lo trunca la realidad política. El Estado colaborativo solo puede avanzar y convertirse en un nuevo “contrato social” si se acelera su reestructuración a favor de la democracia.
La mejora del proceso democrático es el garante de la colaboración, y por tanto es el único servicio que certifica la integración del Estado con cada uno de los ciudadanos. El primer punto en cuestión dentro proceso democrático Colaborativo, es la representatividad. Las democracias (o poliarquías) parlamentarias, han traspasado la confianza en la representatividad al deshacer la separación de poderes y subvertir programas y agendas políticas a intereses partidarios. La representatividad ya no es eficiente para el proceso democrático, en cuanto lo desmantela. Por ello, hay que abundar en la democracia participativa y directa en las grandes cuestiones del Estado.
La representatividad parlamentaria fue la única solución viable ante el aumento del tamaño y complejidad de los estados. El crecimiento de población y el incremento de diversidad cultural hacían inmanejable la gobernanza directa. Por otro lado, el desigual acceso a recursos, información y las diferencias culturales de la ciudadanía, obligaban a la delegación de soberanía en representantes preparados con reputación y confianza suficiente. Los parlamentos de los pasados siglos, cumplieron en gran parte su labor, al aumentar el bienestar social, y la calidad de vida de la comunidad. Pero ahora, todo ha cambiado
La creación de procedimientos y  métodos para mejorar el proceso democrático, no es sino mejorar el gobierno de un Estado, en tanto que entrega más poder al ciudadano, favorece y refrenda la colaboración.  La consecución de este objetivo, es incompatible con los tres poderes clásicos, y puede quedar fuera de su competencia. El poder judicial es el intérprete de la norma y el Ejecutivo quien preserva su cumplimiento. Corresponde en todo caso al Legislativo la creación de normas y por tanto también las que mejoran el proceso democrático. Pero la realidad histórica demuestra que esta opción es inviable. Por una parte, es notorio que la realidad social siempre va por delante de la normativa. Jamás se han dado saltos cualitativos en legislación democrática sin exigencias más o menos violentas del pueblo  o circunstancias excepcionales. Son contados los casos en que la legislación haya ido por delante de las necesidades sociales, adelantándose e innovando. Al contrario, la innovación se deja de lado en las leyes, que siempre van a remolque de la realidad y encuentran seria oposición de los gobernantes. Además, el Legislativo, como representante de la ciudadanía, adquiere un poder que no desea abandonar. La falta de un contrapeso efectivo, tiende al monopolio y como ya se ha manifestado en las últimas décadas, invade el resto de poderes mimetizándose en el Judicial e indistinguible con el Ejecutivo. En conclusión, la delegación de poder en la ciudadanía, la cercanía con realidades cambiantes y la necesaria innovación normativa son incompatibles con las tres estructuras de poder.  Cuando Montesquieu creo la estructura de los tres poderes, no podía detectar la velocidad de los cambios sociales de un mundo global tecnificado. Probablemente, concebía la democracia formal como una estructura estática, sólida y muy diferente a la actual realidad líquida y fluída.
Por ello, el Estado Colaborativo crea un cuarto poder efectivo, cuya misión es mejorar el proceso democrático y evolucionar la estructura del Estado. Funciona como interfaz entre los tres poderes clásicos y la ciudadanía, preservando la independencia entre ellos, pero sometidos a un control constante. Su misión es integrar y mantener la representatividad entre las Instituciones del Estado y la ciudadanía, impulsar el proceso democrático y velar por la gobernanza del Estado. Es la vía para oponer el inmovilismo y burocracia de las instituciones clásicas al movimiento innovador que requiere la sociedad. Este poder  es institucionalizado por la “Oficina del Ciudadano”.
Como responsable del proceso democrático, convoca  elecciones, referéndums, y consultas. Coordina e impone el debate de propuestas ciudadanas. Los grupos de trabajos ciudadano canalizan las propuestas legislativas, a través de este órgano, y pueden proponer mociones de confianza y revocación a los altos  cargos del Estado, que se canalizaran mediante dicha institución.

martes, 13 de enero de 2015

Se cierra el círculo

Si alguien todavía duda que nuestro modelo de sociedad está agotado, en decadencia, finiquitado, sólo tiene que asomarse al mundo y mirar….
En los últimos años, se está cerrando el círculo. Todos los hados se han confabulado para defenestrar el paradigma de la ética protestante/capitalista.
Según  T.S. Khun,  “Los paradigmas obtienen su status como tales, debido a que tienen más éxito que sus competidores para resolver unos cuantos problemas reconocidos como agudos. Sin embargo, el tener más éxito no quiere decir que tenga un éxito completo en la resolución de un problema determinado o que dé resultados suficientemente satisfactorios con un número considerable de problemas“.
Los modelos sociales, como el conocimiento humano, también se mueven por estas reglas. La sociedad elige un modelo porque considera y se demuestra como beneficioso para el conjunto. Hasta que deja de serlo, y hay que buscar un nuevo paradigma de convivencia y desarrollo.
La última crisis ha mostrado a la ciudadanía las carencias de un sistema agonizante, que no puede resolver los problemas de la mayoría. Y ese 99% ha tomado los recursos que tenía para manifestarse por un cambio. Ha aprendido de la tecnología, de la red, y sabe que puede organizarse y opinar a un click de distancia, sin jerarquías ni cortapisas.
La crisis, lejos de terminar, hiberna después de alimentar una deuda gigante e impagable. Los tertulianos pueden seguir en sus circunloquios manidos y parciales, pero Piketty se convierte el economista de moda al demostrar que el paradigma del Capital no resuelve el problema de la desigualdad ni fomenta el desarrollo social.
La ciudadanía organiza su economía para superar sus dificultades, mediante comunidades colaborativas.  Jeremy Rifkin analiza las tendencias actuales en “La sociedad de coste marginal cero” y concluye que la economía colaborativa será nuevo paradigma socio-económico: "En 35 años el capitalismo ya no será el modelo dominante".
Y finalmente, la gente, imbuida por el espíritu hacker con el que convive a través de las redes, elige tomar el poder. Partido X y después Podemos, experimentan nuevas formas colaborativas de hacer política. Y finalmente la ciudadanía gana la partida: Podemos se  convierte en primera fuerza política en España.

Nadie puede dogmatizar sobre cómo será el futuro, pero casi puedo asegurar que será el que decidamos entre todos…. colaborando.

“Qui habet aures audiendi audiat”

lunes, 29 de septiembre de 2014

Un tercio de vida sin democracia




El ideal democrático y la búsqueda de una democracia real recorre el mundo. Sin ir más lejos,  la pasada semana se ha trasladado a Hong Kong, donde se reclama elecciones libres. Aquí, la vieja partitocracia  aboga por una “regeneración democrática” que deje todo como está. Es obvio que la ciudadanía no se conforma con una democracia desvirtuada.
Pero si en la esfera de lo público, la democracia está considerada como el mejor de los sistemas, la mayor parte de los ciudadanos aceptan de buen grado pasar una gran parte de su vida sin democracia. En concreto un tercio de su vida…desde que entran a trabajar hasta que salen; 8 horas cada día.
La empresas, en ninguno de los modelos históricos, desde los puramente artesanales a la actual corporación capitalista, nunca ha actuado de forma democrática. Ha seguido siempre estructuras jerárquicas. Hoy, la estructura la impone el capital, si bien en otras épocas pudo estar basada en el estatus de conocimiento, iniciación o maestría.
Pero como todo lo humano, será preciso que evolucione para adaptarse a la realidad social imperante. Hoy, la sociedad demanda un voto real y efectivo, dónde el 99% tenga presencia real en la vida pública. Pero en general, nos olvidamos de ese tercio de nuestra vida, en que nuestra opinión solo cuenta según nuestro nivel jerárquico.
El modelo productivo capitalista, se ha basado en las grandes corporaciones, que se imbrican en lo público para dominar la escena del Estado. ¿no existe otro modelo productivo de éxito? ¿es imposible  una mejora del bien común no basada en corporaciones autoritarias? No necesariamente. Hemos asistido al nacimiento de empresas tecnológicas de marcado carácter hacker, en que la creación innovadora era la máxima de su existencia, y a la vez la clave de su éxito. No obstante, dichas empresas, las típicas que nacieron en el trastero de sus fundadores, pasaron a ambicionar la hegemonía del mercado y entraron en la rueda. Me niego a creer que solo un sistema autoritario sirva para producir mejor (que no más). De hecho, diversos estudios apuntan a que la colaboración entre iguales genera más éxito que el autoritarismo.
Nuevas propuestas están surgiendo, como el Bien Común de Christian Felber, o mi modelo de Corporación Hacker.  En todo caso, ningún nuevo modelo puede basarse en las estructuras actuales del mercado. Ello implica, que el 99% tome consciencia real del funcionamiento del sistema, para actuar en consecuencia.
Si consentimos vivir durante un tercio de nuestro tiempo sin tener voto, facilitamos que las corporaciones tomen el poder de las instituciones

lunes, 20 de enero de 2014

El viaje de la economía


El desarrollo de una sociedad está muy relacionado con su capacidad para generar y gestionar los recursos adecuadamente. No solo importa la cantidad de recursos disponibles, sino también cómo se utilizan. El modelo competitivo se ha mostrado ineficaz frente a una realidad colaborativa más exitosa y productiva. La disputa por los recursos, llámese mercado de competencia, lucha de clases, o como se quiera, produce una adaptación evolutiva sólo válida temporalmente y en determinadas circunstancias, sometida a burbujas y crisis periódicas.
El entorno socio-económico es un Sistema complejo y de múltiples relaciones. Sus componentes interactúan entre sí, y todos son necesarios para un correcto funcionamiento. La actividad socio-económica se asemeja a realizar un viaje en nuestro propio coche. El coche es un sistema perfectamente ensamblado como puede ser una empresa. Nos permite llegar a un objetivo que es el destino de nuestro viaje.
El sistema debe  contar con algún depósito de gasolina y algunos voltios en la batería, para que junto con el motor de arranque, el coche se pueda poner en marcha, semejante al capital emprendedor. El motor es la fuerza productiva, que genera el movimiento necesario para avanzar hasta nuestro destino. Además necesita una dirección para llevarlo por el camino adecuado, un sistema de iluminación que alumbre el camino transitable (marketing) o unas ruedas que permitan seguir avanzando (ventas).
Es preciso además interactuar con otros sistemas externos, como la red de gasolineras (financiero) sin el cual el coche se para. Por supuesto debemos contar con un canal de distribución adecuado (la carretera) que nos permita transitar si mucha dificultad hasta el destino. Y el final de trayecto (el mercado) ha de ser lo suficientemente atractivo como para que el viaje merezca la pena.
Los sistemas y el equipamiento puede cambiar, pero su tarea debe ser ejecutada para que todo funcione. El motor de arranque tiene mayor importancia al comienzo del viaje, pero sin él no podremos emprenderlo. El motor puede ser eléctrico, y necesitar menos potencia, pero si no es capaz de mover la estructura con nosotros dentro, no servirá. A veces no es necesario utilizar luces, pero sin ellas no conducirás de noche. Ninguna de estas partes del coche es prescindible. Tendrá mayor o menor importancia y aportarán más o menos valor según las circunstancias y el momento de nuestro viaje, pero todas han de colaborar para poder llegar al destino.
Desde esta perspectiva.. ¿Haría un viaje importante sin batería, motor, o dirección?¿Cree que alguna parte de su coche es más importante que otra? . Mi respuesta es no. Todos tienen su función y su responsabilidad para llevarnos a buen puerto.
Ponga una dirección deportiva y descuide su motor. Verá que le ocurre…

martes, 4 de junio de 2013

Ideas anti-crisis

En este artículo desgrano alguna idea sobre esta crisis, que puede definirse como sistemática en su conjunto, pues afecta al paradigma social, es decir a la forma de entender la sociedad (economía, política, valores….)
Las propuestas que destaco, no son todas de “cosecha propia”, sino que incluyo aquellas que considero pueden ser efectivas, y con las que estoy cómodo en su concepción.

·      Crisis Estado (Deuda): La crisis de deuda del Estado es el problema más grave, desde el punto de vista de viabilidad democrática. Si el déficit del Estado no se reduce, el pago de intereses a los “Mercados” (y los bancos que están detrás) marcarán el paso de la política y coartarán la libertad y el bienestar social.

o   Reducción de gasto corriente (teléfonos, coches, gastos de representación, dietas, consumos energía, alquileres…) En definitiva incluir un mayor Control de la Gestión y  hacer eficiente el funcionamiento de las AAPP.

o   Creación de una central de compras de todas las Administraciones. Concursos públicos de subasta abierta por internet (similar a los procesos de compra de operadoras telefónicas, y otras grandes corporaciones).

o   Eliminación de TODAS subvenciones por 2 años., incluidas Sindicatos y Patronal.

o   Eliminación de personal contratado sin oposición, en especial, asesores y gasto público de personal no funcionario. Los asesores que correspondan a los partidos políticos deberán ser tratados como Comisiones de Servicio de los funcionarios de cualquier Administración.

o   Finalizar la inyección de dinero a los Bancos.

o   Aumento de impuestos de la SICAV en un  5%.

o   Reducción de las  empresas públicas, en especial aquellas sin actividad. No permitir la creación de empresas públicas con objeto fuera del ámbito de la AAPP (En  el Cabildo de Tenerife se crearon Empresas públicas hasta para fabricar productos lácteos)

o   Fomento de inspección fiscal y de trabajo para afloramiento de economías sumergidas y fraude fiscal.

o   Reforma de la AAPP, eliminación de duplicidades y establecimiento claro de los ámbitos de competencia de cada Administración.
 
·      Crisis Económica en la Sociedad Civil: La sociedad civil son quienes más han sufrido la crisis. Los ciudadanos han sido los paganos de los excesos del Estado y las entidades financieras.
Empresas. Las empresas son las comunidades que crean valor y empleo en la sociedad. La empresa debe generar beneficios para sus stakeholders, y aportar valor al bien común. Sin apoyar un nuevo modelo empresarial, será inviable crear empleo. En España es preciso una mayor apoyo a las Pymes.

o   Reducción de Cotizaciones de SS para Pymes, para fomentar la contratación es preciso rebajar costes de contratación que no afecten directamente al trabajador.

o   Homogenización de Impuesto sobre beneficios (Impuesto de sociedades) en las empresas.  La mayor  presión fiscal la soportan las Pymes, por lo cual sería conveniente realizar bajadas en Pymes y subidas a las grandes corporaciones.

o   Prohibición de subcontratación en contratos del Estado, fomento de creación de UTE’s. Gran parte de la corrupción en los contratos con administraciones procede del amiguismo en las adjudicaciones, pero sobretodo en la “designación” de subcontratos, más fáciles de ocultar. Por otra parte, las grandes corporaciones, utilizan su influencia para conseguir contratos que realmente ejecutan Pymes en condiciones desfavorables.

o   Limitación a un máximo de 2 niveles de subcontratación (o 1+Autónomo). Permitiría aumentar la competitividad mediante reducción de costes de intermediación. También permite una mejor redistribución de la riqueza, pues los contratos son ejecutados por quien realmente está capacitado para ello. Permite el acceso a Pymes a más ámbitos de contratación directa y competitiva.

o   Apoyo al emprendedor. La modernización de la sociedad pasa por una mayor participación en las empresas, y la creación de nuevas vías de desarrollo. Los emprendedores son un elemento clave en este cambio.

-       Reducción de burocracia en creación de empresas mediante una ventanilla única.

-       Reducción de SS e Impuesto sobre Beneficios durante los primeros 5 años.

-       Medidas de apoyo a la apertura de mercados de exportación. Asesoría,  y soporte de las oficinas comerciales en el exterior.

o   Fomento de la  agro-industria ecológica. El sector agrícola no ha sufrido en demasía esta última crisis, si bien la industria de transformación es escasa.

Otras medidas son necesarias para el fomento y mejora de la estructura empresarial del país. En especial aquellas que generan cambios estructurales en el modelo productivo. Es precios fomentar la innovación, la formación profesional de manera efectiva. Pero los resultados de estas son a largo plazo; no son medidas de contingencia.
Ciudadanos: Los ciudadanos son el poder soberano, y el Estado deber proteger los mínimos existenciales. Por tanto deben tener cubiertos las necesidades de manutención, vivienda, educación y  sanidad.

o   Reducción de IRPF a las familias con rentas medias y bajas.

o   Prohibición de las ETT. La mayoría no aporta valor a la empresa que contrata sólo se dedica la “venta de carne humana”, de horas de trabajo con un margen de intermediación. Su crecimiento en las grandes corporaciones se ha fomentado para eludir los costes de despido.

o   Eliminación IVA en libros de texto y cultura general. La educación no debe ser recaudatoria para el Estado.

o   Mantenimiento sin límites de ayuda de manutención (400€). En compensación de corresponsabilidad, el ciudadano debería dedicar un tiempo a la comunidad (p.ej. 5 horas al mes), a solicitud de la administración.

o   Creación de Organismo Gestor de Viviendas vacías. La burbuja inmobiliaria ha creado un problema de encarecimiento de la vivienda, a la vez que existe un importante parque de viviendas vacías. Sería necesaria una gestión de las viviendas, para establecer un de impuesto de sobre la vivienda vacías, y promover el alquiler.

o   Mantenimiento nivel adquisitivo de las pensiones. Las pensiones deben revalorizarse para que los mayores no reduzcan su calidad de vida.

Al igual que con las empresas, se requieren más medidas a largo plazo para mejorar el bienestar ciudadano y su desarrollo. Es preciso establecer un modelo educativo estable y de calidad, acordar el modelo sanitario y cerrar la incertidumbre sobre las pensiones y las prestaciones por desempleo, mediante un acuerdo de Estado, dónde el ciudadano participe de la decisión.


·      Crisis de confianza en instituciones. El ciudadano ha perdido la confianza en sus representantes y con ello en las instituciones. Es preciso ejecutar medidas de choque para regenerar la democracia.

o   Creación de una Plataforma ÚNICA o coalición de iniciativas con un consenso y acuerdos mínimos, para convertir el sistema democrático en participativo, sustituyendo la partitocracia por una Estado del Ciudadano

o   Remodelación de la Oficina del Defensor del Pueblo en un “Oficina del ciudadano

o   Eliminación de la Administración de personal contratado “a dedo”. Reducción y/o eliminación  de los cargos de confianza.

o   Responsabilidad penal para políticos y partidos implicados en corrupción

o   Sometimiento y aceptación de todo servidor público a un código de ética profesional, con sanciones al incumplimiento.
 
·      Crisis de sostenibilidad. El sistema basado en un consumo desorbitado ha generado un aumento de residuos y una huella ecológica insostenible. Son precisas medidas de choque para reducirlo:

o   Fomento  de la industria sostenible, no contaminante, mediante reducción de impuestos en actividades “verdes”.

o   Apuesta por el decrecimiento de consumo. Penalización  mediante impuestos especiales el consumo no sostenible de productos contaminantes.

o   Aumento de impuestos por producción o comercialización de equipos, o sustancias no reciclables.

·      Crisis de valores:  El agotamiento del sistema ha producido una desorientación en los valores que deben regir en la sociedad. Es preciso que los valores de esta nueva sociedad estén presentes en todos los ámbitos, educando a las nuevas generaciones, y vigilando por su cumplimiento estricto en todos los ámbitos sociales. En especial:

o   Educación de la colaboración frente a la competencia.

o   Fomento de los valores de la ética hacker (libertad, pasión, colaboración, transparencia, equidad y justicia social, meritocracia, corresponsabilidad).
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·      Brainstorming. A continuación os expongo alguna solución a estudiar para resolver problemas puntuales, que debe desarrollarse y evaluar su viabilidad.

 
o   Desgravación fiscal de IVA pagado por servicios domésticos. Esto fomentaría el pago de IVA en los servicios esporádicos (chapuzas) y se evitaría algo de economía sumergida.

o   Amnistía y eliminación Fiscal al complemento salarial esporádico. Las personas que realizan un trabajo esporádico remunerado como complemento a un trabajo precario y/o a la prestación por desempleo podrían: 

-       Emitir facturas a título personal, sin estar en el RETA ni establecidos como empresa.

-       Aplicar IVA Super-reducido a dichos trabajos o prestaciones

-       Declarar y liquidar IVA en una declaración única anexa a la de IRPF.

-       Estudio de  otros incentivos a estos auto-empresarios esporádicos.


Todo esto generaría una actividad de auto-emprendimiento y mejora de la calidad de vida.

o   Desgravación fiscal y/o incremento de cuantía de pensión para pensionistas que mantienen y/o realizan donaciones a familiares. Con ello, se incrementarían las ayudas a aquello los pensionistas que mantiene familiares en paro o situación precaria. Genera estabilidad y cohesión social.

martes, 28 de mayo de 2013

El consenso operativo


En los últimos tiempos se ha vuelto a hablar y debatir sobre la necesidad de consenso para superar la crisis. La sociedad parece que está deseando el acuerdo sobre la dirección que tomar hacía nuestro futuro. Por eso, es necesario revisar este concepto.

Según la Real Academia de la lengua Española, consenso es el “Acuerdo producido por consentimiento entre todos los miembros de un grupo o entre varios grupos”. Para Wikipedia, “Una decisión por consenso, no obstante, no implica un consentimiento activo de cada uno, sino más bien una aceptación en el sentido de no-negación”.

Este concepto, popularizado y mitificado en la Transición española, también cuenta con profundos detractores, como D. Antonio Garcia-Trevijano, que considera “el consenso es un valor negativo, no puede haber ni ciertas dosis, ni mínimas, ni máximas. El consenso es contrario a la libertad y, justamente, donde hay consenso, no hay libertad.”, y también que “El consenso no es más que ideología conservadora, favorable a los gobiernos en plaza, para que ni siquiera haya simulacro de oposición parlamentaria.”

He de decir, que estoy de acuerdo con el fundamento de estas afirmaciones, pero no con su valor pragmático. Por una parte, el consenso como fin último es contrario a la libertad, pues supondría supeditar los valores fundamentales a un supuesto fin superior. Máxime, si esta búsqueda requiere acallar conciencias y ponerse al servicio de un sistema establecido. Además, el consenso no es intrínsecamente positivo, y puede ser orientado a apoyar posturas indeseables o corruptas.

No obstante, la política como ciencia social, solo es perfecta en un planteamiento teórico y por tanto utópico. Cualquier aproximación científica se dará de bruces con la realidad, que depende de unas circunstancias ambientales, (Políticas, sociales, económicas y tecnológicas, PEST) y de las expectativas o creencias de los individuos que forman y mueven la sociedad en un momento concreto. Como ya indicaba en mi post “Competencia vs Colaboración”,  la colaboración es una característica consustancial con la naturaleza humana, que ha permitido la evolución hasta lo que hoy somos. Colaborar supone trabajar en cooperación para alcanzar objetivos compartidos. Sin la colaboración el progreso es inalcanzable, y nos veríamos inmersos en una rueda de creación/destrucción según quien detente el poder.

Un ejemplo práctico los estamos viviendo con la actual ley de educación (la LOMCE), que resulta ser la quinta ley desde el año 1985. La oposición ya está amenazando con una nueva reforma si alcanza el poder.  El fracaso de todas estas leyes, no sólo está en los resultados, sino en la propia gestación de las mismas, que ha sido incapaz de aislarlas de las ideologías en búsqueda del objetivo común y a largo plazo de la sociedad, es decir aumentar el nivel educativo de los individuos. Un proyecto educativo, requiere de cierta estabilidad durante al menos una generación para  conseguir éxitos notables.

Es decir, es preciso una colaboración o consenso operativo para ejecutar de forma exitosa un proyecto. En técnicas de negociación se denomina buscar la ZOPA (ZOna de Posible Acuerdo), en la cual, ambas partes pueden acordar un abanico de actuación sin comprometer sus principios. No olvidemos, que la adaptación es también una característica de la naturaleza humana necesaria para la evolución y con ello el progreso.  Nadie puede considerarse en la verdad absoluta del “camino recto”, pues como ya he indicado, la ciencia social no es una ciencia exacta, y el objetivo marcado puede ser obtenido por distintas vías válidas.

Los demócratas tenemos hoy día un reto notable: implantar una democracia real, viable y sostenible. Ello implica desmantelar la partitocracia imperante, que se ha constituido en una oligarquía de espaldas al pueblo. Hay distintas iniciativas, partidos políticos fuera del sistema y asociaciones volcados en llevar adelante su modelo. Ante tal confusión, unos abogan por la abstención u otros planteamientos estratégicos. Varios de ellos podrían ser viables. Pero tanto su establecimiento como su sostenibilidad deberán pasar por un consenso operativo, en el cual,  sin coartar los principios de la democracia, seamos capaces de planificar en relación a lo que nos une y no sobre lo que nos separa. Nos jugamos el futuro de la democracia. Es necesario definir los objetivos de la democracia formal, entre los que abogamos por la participación de individuo en su futuro. El detalle operativo, aun siendo importante, no tiene una solución única, exacta ni matemática. 

Desde aquí llamo a la unidad de acción. A despojar de ideología el objetivo democrático. Habrá tiempo de defender cualquier postura cuando el pueblo pueda decidir y existan la “infraestructuras” democráticas para llevarlas a cabo. Hoy es una lucha por el modelo de sistema. Es nuestra decisión: oligarquía o democracia.. poder establecido o consenso operativo.

lunes, 20 de mayo de 2013

La corporación hacker


Estamos viviendo momentos de cambios estructurales, que pueden transformar el sistema social y las estructuras de poder. Manuel Castells explica que “La forma que pensamos determina el destino de las instituciones, normas y valores que estructuran las sociedades

La actual corporación empresarial es uno de los basamentos de la sociedad capitalista y el medio de creación de riqueza. Su estructura y funcionamiento es acorde a una ética y valores que Max Weber identifico como la “ética protestante”. Hoy los valores sociales han cambiado y en la estructura social en red, han surgido nuevos valores que Pekka Himanen define como “La ética del hacker”.

En este nuevo entorno social, donde están evolucionando nuestra forma de pensar, las organizaciones, como la empresa, también deben cambiar para adaptares a los tiempos. Hemos de repensar el modelo para que sea acorde con la sociedad que deseamos y el momento que nos toca vivir.

La principal desafección entre las personas y la política o las instituciones del Estado, surge cuando existe una incoherencia entre los valores predicados y las actuaciones reales. Es por ello, que mis reflexiones me llevaron a definir un nuevo modelo empresarial basado en los valores de la ética hacker. Así surgió mi libro “La corporación hacker”, donde planteo una organización basada en la colaboración, más democrática y coherente con los valores de la sociedad actual. La empresa es una comunidad de personas que debe alinearse con los individuos que la integran y la sociedad en que se enmarca. Las corporaciones deben regirse por los valores aceptados en la sociedad para aportar valor a la misma. No es viable para el progreso humano que una comunidad preconice valores contrarios al individuo.

La actual sociedad en red y las tecnologías de la información que la sustentan, han acercado cada día más a distintos individuos y comunidades. Los valores individuales de la ética hacker se han extendido y aceptado como cuasi universales. Extrapolados a una comunidad empresarial podemos resumir que los principales valores hacker son Orientación al Valor, Corresponsabilidad, Equidad, Meritocracia, Respeto a la individualidad y Transparencia. Todos ellos se amalgaman a través de otros dos valores, la Colaboración y la Coherencia. 

La empresa hacker podría definirse como una comunidad colaborativa, gestionada por una ética basada en valores. Su objeto es la aportación de valor a la sociedad para con ello obtener beneficio y rentabilidad que permita el desarrollo de sus integrantes. La coherencia de actuación con los valores éticos permite la viabilidad en todos los aspectos, tanto económicos, como sociales. Esta nueva visión, termina con la concepción capitalista de la empresa, maniquea y disgregadora para abrir nuevas vías de desarrollo social.

En definitiva, el camino de un progreso sostenible pasa por cambiar las estructuras que lo frenan. “Construyamos el significado” de la nueva corporación.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Competencia vs. colaboración


En el siglo XVIII, Adam Smith consagra el paradigma de la competencia como motor del crecimiento económico  y el bienestar social. Apela al egoísmo de los individuos ejerciendo la libre competencia para lograr la riqueza social.

Posteriormente, el siglo XIX elevó a ley natural dicho paradigma, a través de las teorías de Darwin, donde la propia evolución de las especies se basa en la competencia por los recursos y la supervivencia del más adaptado. Pero, el paradigma competitivo olvida otros modelos naturales exitosos, como por ejemplo la simbiosis. De hecho, si bien la competencia es un medio de renovación natural, múltiples investigaciones apuntan a que la colaboración es mucho más efectiva. El paleontólogo Jose Luis Arsuaga, sostiene que una causa de las principales causas en la evolución del cerebro humano fue el carácter social de los primeros homínidos y por ello la sociabilidad es una de las señas de identidad del ser humano como especie. El entomólogo Edward Wilson va más allá e indica que los dos modelos de especie de éxito  son los insectos sociales y los humanos.

Yo siempre he considerado, que cualquier estructura u organización social, difícilmente será válida si es contraria a la naturaleza intrínseca del la humanidad. Así, la estrategia empresarial basada únicamente en la competencia está en entredicho. En los últimos años, han aparecido numerosos estudios dónde se desmitifica la competencia como adalid de progreso. Dichos estudios demuestran que estrategias colaborativas son más efectivas que la competencia (ver Yochai Bencker, y su libro “El Pingüino y el Leviatán: Por qué la cooperación es nuestra arma más valiosa para mejorar el bienestar de la sociedad” ). El “La economía del bien común”, Christian Felber indica que “La razón es que la cooperación motiva de manera distinta a la competencia…. La cooperación motiva basándose en las relaciones satisfactorias, el reconocimiento, la valoración y la fijación y consecución de objetivos comunes”.

Con todo ello, el modelo de Porter en la búsqueda de ventajas competitivas podría quedar desechado, al menos parcialmente, en aras a una búsqueda de la “ventajas colaborativa”. Es decir, la estrategia de las empresas debería centrarse en la búsqueda sostenible de colaboración con proveedores, clientes. Las barreras de entrada y la relación con otros competidores (o concurrentes en el mercado), debe basarse en el mantenimiento de la diferenciación sostenible y la innovación para conseguirla. En una sociedad basada realmente en el conocimiento abierto, la única forma de competir es sobre la base de la mejora constante.

La empresa debe ser un órgano de generación de valor para la sociedad. El paradigma de Colaboración es acorde a la sociedad actual red interconectada, plana y dirigida hacia una participación activa del ciudadano. La estructura competitiva en la sociedad sustentada en los valores del “hackerismo” se basa en la innovación y el conocimiento abierto y colaborativo.  Es la vía que permite a la empresa-comunidad aportar valor real a la sociedad, y el medio por el cual obtener rentabilidad. La estrategia de la empresa debe pasar siempre por generar innovación en cualquier elemento de su cadena de valor.

Todo ello, no implica que la competencia deje de existir como medio de supervivencia. Pero está comprobado que los modelos de más éxito (cómo Google o Apple) son aquellos que no focalizan su actuación en sus competidores de mercado, sino que auto-compiten para aportar más valor a sus clientes y explorar nuevos “Océanos Azules”.