Presentación

Quiero compartir mis reflexiones e ideas sobre el futuro de la sociedad


viernes, 6 de febrero de 2015

De sorpresa en sorpresa

¡¡Me sorprende la sorpresa de algunos!!. Ayer, en una tertulia de radio, alguien de cuyo nombre no quiero acordarme, se sorprendía del nuevo discurso político ( Arriba vs Abajo, frente al Derecha vs Izquierda tradicional). Un político, en febrero de 2015, que todavía estaba enterado que la política del siglo XX, estaba obsoleta. Claro, han perdido totalmente la perspectiva de la realidad a pie de calle
Copio un párrafo de mi mini-ensayo “Nube de hacks” que podéis encontrar aquí.
“La gente se ha empoderado, ha perdido el miedo a opinar, porque lo hace todos los días en la Red. Desecha intermediarios porque tiene a su igual a un click. Filtra la información porque se lo permiten las herramientas a su alcance, desecha monopolios impuestos porque puede encontrar freeware en la red. Todas estas actitudes ante el entorno empujan poco a poco, a una modificación en el inconsciente personal y colectivo, en la forma de afrontar las situaciones y la visión de nuestro cosmos. Todo ello, unido a la crisis (no solo económica) que está sufriendo nuestro estilo de vida, corrobora el cambio de era que estamos afrontando. Este cambio modificará los paradigmas socio-culturales, las creencias sobre las que se apoya el desarrollo humano. La vieja ética protestante-capitalista deja de aportar soluciones vitales que deben ser parcheadas continuamente para sostener el sistema. […] Tanto el agotamiento del sistema anterior, como la emergencia de nuevos enfoques tecno-sociales, hacen que el pensamiento hacker se muestre como una solución viable para abarcar tecnología, sociedad economía, cultura, política… una cosmovisión nueva.”
Ya no vale las viejas discusiones de si más o menos Estado, si economía planificada o privada, si más o menos impuestos… sobre todo si eso lo van a decidir unos pocos. Los problemas del siglo XXI pueden ser parecidos a los de épocas pasadas, pero los enfoques de solución han de ser distintos y pragmáticos.

Arriba vs Abajo quiere decir que la ciudadanía no es el problema, si no la solución.  Qué, cómo y cuándo lo decide el 99%. Nadie decide por mí. ¡¡Entérense!!

miércoles, 28 de enero de 2015

Poliarquía, Oligarquía y Democracia

Todo el mundo cree saber que es una democracia, casi todos lo que es una oligarquía, pero pocos sabrían definir a que nos referimos al hablar de Poliarquía.
Lo que puede sorprender, es que según la teoría política de Dahl, a lo máximo que puede aspirar el ser humano es a organizarse en una poliarquía, dado que el ideal democrático lo considera utópico. Para él, los estados “democráticos” occidentales, aspiran a esa utopía organizativa, pero no pasan de aportar las condiciones para una elección parcial de opciones. Las sociedades modernas permiten las condiciones indispensables para el proceso democrático pero solo producen ciertos contrapesos de intereses insuficientes para una democratización real. En sus últimos tiempos, abogó por utilizar las nuevas tecnologías para incentivar el proceso de democratización mediante el control de la agenda y la incentivación de la participación política. También atisbó el peligro que las grandes corporaciones suponían en el proceso democrático, y abogó  por una democratización de su “gobierno” (Podéis consultar mi entrada “El verdadero Poder” o “La corporación hacker” dónde planteo una empresa colaborativa y democrática).
No estoy seguro si Dahl visionó, que esas mismas tecnologías estaban generando el ascenso de una oligarquía sin control ciudadano, con flujos de capital globales libres de responsabilidad. Hoy, esos intereses oligárquicos se han camuflado en los antes órganos de cambio social que eran los partidos. Los Estados han perdido el poder y con ello la ciudadanía ha perdido autonomía.
Y en eso estamos. Las nuevas corrientes políticas, tanto en España como en el mundo, se orientan en  superar la crisis y en regenerar “la democracia”. Pero en nada cambiará la situación social, si no son conscientes de que son parte interesada de una poliarquía, y que deben trabajar para incrementar los recursos políticos de los ciudadanos y las condiciones necesarias para incrementar la democratización. Todo partido es oligarquía (Casta), si no devuelve el poder a la ciudadanía.  Más o menos Estado, no implica mayor calidad democrática. Solo la transparencia absoluta, la priorización de la agenda política, la participación decisiva, efectiva y continuada de la ciudadanía permitirá avanzar hacia una “democracia real”. Lo contrario es aceptar el gobierno del 1%; Oligarquía que tarde o temprano deviene en Tiranía.

martes, 13 de enero de 2015

Se cierra el círculo

Si alguien todavía duda que nuestro modelo de sociedad está agotado, en decadencia, finiquitado, sólo tiene que asomarse al mundo y mirar….
En los últimos años, se está cerrando el círculo. Todos los hados se han confabulado para defenestrar el paradigma de la ética protestante/capitalista.
Según  T.S. Khun,  “Los paradigmas obtienen su status como tales, debido a que tienen más éxito que sus competidores para resolver unos cuantos problemas reconocidos como agudos. Sin embargo, el tener más éxito no quiere decir que tenga un éxito completo en la resolución de un problema determinado o que dé resultados suficientemente satisfactorios con un número considerable de problemas“.
Los modelos sociales, como el conocimiento humano, también se mueven por estas reglas. La sociedad elige un modelo porque considera y se demuestra como beneficioso para el conjunto. Hasta que deja de serlo, y hay que buscar un nuevo paradigma de convivencia y desarrollo.
La última crisis ha mostrado a la ciudadanía las carencias de un sistema agonizante, que no puede resolver los problemas de la mayoría. Y ese 99% ha tomado los recursos que tenía para manifestarse por un cambio. Ha aprendido de la tecnología, de la red, y sabe que puede organizarse y opinar a un click de distancia, sin jerarquías ni cortapisas.
La crisis, lejos de terminar, hiberna después de alimentar una deuda gigante e impagable. Los tertulianos pueden seguir en sus circunloquios manidos y parciales, pero Piketty se convierte el economista de moda al demostrar que el paradigma del Capital no resuelve el problema de la desigualdad ni fomenta el desarrollo social.
La ciudadanía organiza su economía para superar sus dificultades, mediante comunidades colaborativas.  Jeremy Rifkin analiza las tendencias actuales en “La sociedad de coste marginal cero” y concluye que la economía colaborativa será nuevo paradigma socio-económico: "En 35 años el capitalismo ya no será el modelo dominante".
Y finalmente, la gente, imbuida por el espíritu hacker con el que convive a través de las redes, elige tomar el poder. Partido X y después Podemos, experimentan nuevas formas colaborativas de hacer política. Y finalmente la ciudadanía gana la partida: Podemos se  convierte en primera fuerza política en España.

Nadie puede dogmatizar sobre cómo será el futuro, pero casi puedo asegurar que será el que decidamos entre todos…. colaborando.

“Qui habet aures audiendi audiat”

jueves, 9 de octubre de 2014

Pensamiento hacker, ciencia y sentido común

En múltiples ocasiones se identifica  lo hacker con el pensamiento científico. Las razones son variadas. Primero por el carácter tecnológico de sus orígenes, surgido de un ambiente universitario. Por otra parte, por la manera de relacionarse, en comunidades y redes abiertas, siempre listas a exponer y compartir sus avances.
Pero el pensamiento hacker es una  vuelta de tuerca al método científico.  La ciencia, trata de explicar el mundo mediante modelos teóricos que deben ser corroborados por la experiencia y homologados como generalidades (leyes).
Lo hacker prendió de un ámbito tecnológico y cercano a la investigación universitaria. No puede desprenderse de la ciencia, en tanto madre de toda tecnología. Pero cómo técnica, es la aplicación pragmática sobre la naturaleza, para mejorar lo humano. Es decir, su objetivo es la transformación de la calidad de vida, y como derivada la mejora de la sociedad.
Por otra parte, lo hacker no se impone límites en la propia naturaleza, y con un carácter parcialmente utópico busca crear nuevos horizontes. Parten de lo científicamente aceptable para saltar las barreras de la realidad. Es el verdadero proceso transformador lo que define al humano. Así, lo hacker toma impulso del deseo emocional, y por tanto “irracional” para transitar por caminos racionales. Funde emoción y razón, abarcando el ámbito completo de lo humano, sin descartar ningún aspecto de la persona.

Con estas premisas, el pensamiento hacker está llamado a alzarse como el referente de la cultura humana, mediante la aplicación del sentido común a la superación personal y social.  Porque el sentido común es el “habitual”. Aquel que es coherente con los valores del la inmensa mayoría ( el famoso 99% de una democracia real) y por tanto es aceptable para cada uno de nosotros.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Un tercio de vida sin democracia




El ideal democrático y la búsqueda de una democracia real recorre el mundo. Sin ir más lejos,  la pasada semana se ha trasladado a Hong Kong, donde se reclama elecciones libres. Aquí, la vieja partitocracia  aboga por una “regeneración democrática” que deje todo como está. Es obvio que la ciudadanía no se conforma con una democracia desvirtuada.
Pero si en la esfera de lo público, la democracia está considerada como el mejor de los sistemas, la mayor parte de los ciudadanos aceptan de buen grado pasar una gran parte de su vida sin democracia. En concreto un tercio de su vida…desde que entran a trabajar hasta que salen; 8 horas cada día.
La empresas, en ninguno de los modelos históricos, desde los puramente artesanales a la actual corporación capitalista, nunca ha actuado de forma democrática. Ha seguido siempre estructuras jerárquicas. Hoy, la estructura la impone el capital, si bien en otras épocas pudo estar basada en el estatus de conocimiento, iniciación o maestría.
Pero como todo lo humano, será preciso que evolucione para adaptarse a la realidad social imperante. Hoy, la sociedad demanda un voto real y efectivo, dónde el 99% tenga presencia real en la vida pública. Pero en general, nos olvidamos de ese tercio de nuestra vida, en que nuestra opinión solo cuenta según nuestro nivel jerárquico.
El modelo productivo capitalista, se ha basado en las grandes corporaciones, que se imbrican en lo público para dominar la escena del Estado. ¿no existe otro modelo productivo de éxito? ¿es imposible  una mejora del bien común no basada en corporaciones autoritarias? No necesariamente. Hemos asistido al nacimiento de empresas tecnológicas de marcado carácter hacker, en que la creación innovadora era la máxima de su existencia, y a la vez la clave de su éxito. No obstante, dichas empresas, las típicas que nacieron en el trastero de sus fundadores, pasaron a ambicionar la hegemonía del mercado y entraron en la rueda. Me niego a creer que solo un sistema autoritario sirva para producir mejor (que no más). De hecho, diversos estudios apuntan a que la colaboración entre iguales genera más éxito que el autoritarismo.
Nuevas propuestas están surgiendo, como el Bien Común de Christian Felber, o mi modelo de Corporación Hacker.  En todo caso, ningún nuevo modelo puede basarse en las estructuras actuales del mercado. Ello implica, que el 99% tome consciencia real del funcionamiento del sistema, para actuar en consecuencia.
Si consentimos vivir durante un tercio de nuestro tiempo sin tener voto, facilitamos que las corporaciones tomen el poder de las instituciones

viernes, 4 de julio de 2014

Colaborar vs compartir

Ni la crisis ha terminado, ni su fin va a ser como la mayoría esperan, pues de hecho nuestro futuro estará marcado por la incertidumbre. Si buscamos una característica en esta nueva era de la humanidad será básicamente eso…humanista. Y no porque un ideal utópico recorra el mundo, si no porque el nivel de desarrollismo que ha logrado la humanidad comienza a poner en peligro la propia existencia de la especie. La sociedad tendrá que volcarse en  nuevos valores que hagan sostenible el desarrollo de las personas, en un mundo tecnificado e hiper-explotado. Todo ello coloca a la ética hacker como una herramienta válida  para un uso pragmático en la búsqueda de soluciones.

Todas las ideologías, más o menos utópicas, han abogado por mejorar tanto el ámbito  individual como el social de la humanidad. Pero para su consecución  establecen una serie de conductas o actuaciones predeterminadas. Lo hacker incide en el bien común desde el individualismo libertario y sin más imposición que su propia ética de valores. No existen modelos vehiculares de lo “políticamente correcto”. No hay una familia modelo, ni una empresa modelo, ni ninguna institución o relación “correcta”. De hecho es la diversidad lo que enriquece el desarrollo individual y social. Esta ausencia del modelo correcto es lo que erradica la imposición sobre el diferente. Pero por contra dificulta la planificación de proyectos de sociedad al existir tantas prioridades como comunidades. La representatividad deja de ser un valor sólido, concluyendo que cada cual se representa a sí mismo. 
Así, el humanismo hacker solo puede basarse en unos pocos valores comunes, sobre los cuales construir una sociedad libre, de sano respeto y ausencia de coacción. Es una ampliación globalizada del concepto de humanismo,  con las personas y su entorno colaborando en la construcción de lo común.
Al contrario que otras formas de pensamiento, lo hacker, se basa en colaborar (trabajar en conjunto) más que en compartir (repartir). Viejas ideologías han basado la justicia social en compartir  la riqueza de forma igualitaria, o en compartir las sobras de forma caritativa. Ambas formas de repartición son injustas en cuanto a su falta de equidad o fomento de la desigualdad.
La única forma justa de aportación a la riqueza común es colaborando de forma corresponsable en el bien común.

La ejecución de un hackeo se basa en colaborar para su consecución, mostrar sus resultados abiertamente y ofrecerlos a la comunidad.

lunes, 17 de febrero de 2014

Desclasificación


Odio que me etiqueten. O al menos, que lo hagan con una sola etiqueta. Aceptaría mejor que me asignasen una “nube de tags”. Y lo rechazo, porque considero que no se puede definir a nadie con una sola palabra. Las personas somos entes complejos, con suficientes vericuetos internos para no sentirnos cómodos con una definición inamovible. Además, una etiqueta es un estigma mental en quien la emite, y también para quien la recibe. Encasilla en una posición y perjudica al cambio y la evolución de las personas. Solo es válido para la simplificación mental a través de conceptualizar realidades complejas.

La clasificación siempre lleva a la confrontación, que en materia social desencadena la “yihad de clases”. Primero te etiquetan y luego te lanzan a la guerra santa…. Yo niego esa versión maniquea y simplista de la sociedad. La verdadera lucha, la que la ciudadanía debería hacer suya, no es la lucha de clases, sino la lucha de Desclasificación. Esto implica luchar por que la sociedad  reconozca y recompense el valor que cada persona o grupo aporta al bien de la comunidad. Pero también que las personas tengan el derecho a emprender el camino que deseen, de acuerdo a sus capacidades, para que en definitiva, puedan aprehender las riendas de su futuro. La verdadera justicia social, no es igualatoria, sino equitativa. Pero tampoco sirve la ecuanimidad, si no va ligada a la movilidad social. Es decir, la sociedad debe darse a sí misma los mecanismos para que  las personas puedan dedicarse a las actividades que deseen a lo largo de su vida. Hoy puedes querer emprender un proyecto empresarial, y mañana dedicarte a  un proyecto social. Por contra, la ciudadanía debe ser vigilante ante aquellos que consigan un estatus económico, social o laboral, para controlar que se no blinden sus privilegios. Es utópico tratar que no existan privilegios. Algunos los han conseguido con su genialidad o su esfuerzo. La injusticia deviene cuando esos privilegios se heredan o mantienen en el tiempo sin aportar valor al bien común, evitando que otros puedan mejorar sus condiciones.

Hoy día, no veo clases por la calle. Veo empresarios jodidos y otros mantenidos por el sistema; veo trabajadores precarios y otros que viven de la sopa boba; veo ricos sin clase y héroes anónimos que nos dan clases magistrales. Las circunstancias y el “poltronismo” nos han llevado aquí. Por eso, la lucha democrática es la lucha por la Desclasificación efectiva. Al César lo que es del César…..